Oaxaca

Oaxaca se sostiene en dos cosas: la piedra y la mano. Arriba, la piedra de Monte Albán mira el valle desde hace siglos y abajo, en los talleres, las manos repiten lo que aprendieron de otras manos. El hilo toma el color de lo que da la tierra y el barro guarda la forma de quien lo trabajó. Subí buscando ruinas y encontré un oficio que sigue vivo. Todo aquí parece hecho despacio, para durar.

“Sácame a sentir el sol”

Una señora ciega en Oaxaca le pidió a su nieto que la ayudara a acomodarse en su silla para darse su baño de sol.