Las conversaciones siempre empiezan entre amigos. Un trago llama a otro, y se pide uno más para que la charla no se acabe. Estos tragos son para María, el restaurante del cocinero Savir Huitrón en la Condesa, un hombre al que no le gustan las etiquetas. Detrás de la barra, Kike y Dino hacen magia con los brebajes. Aquí la atmósfera no se mira, se toca: el frío del vaso en la mano, el hielo que suena, la luz que se queda atrapada en el vidrio y el olor a fruta y a madera. Es el cuerpo quien entiende la noche antes que los ojos.



























